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Linaje de Los Benditos de Jehovça

Linaje de los Benditos de Jehová

Carolina Antimán Echeverría[1]

No trabajaran en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos[2].

Isaías Cap. 65, vers. 23

Dios llama “Linaje de los Benditos de Jehová” a aquellos de su pueblo que han sido fieles a su nombre, es una declaración sobre los que Dios considera sus Siervos. Y los llama Linaje[3] de los Benditos de Jehová.

Lo que deseo rescatar de esta palabra es que aquellos que seguimos a Dios de todo nuestro corazón, somos señalados por Dios como parte de algo único, Él nos adjudica una ascendencia a un grupo especial y bendecido, nos conecta a una familia que está unida por una característica, Ser Benditos de Jehová. Nos entrega una pertenencia y una historia y nos vincula fuertemente con Él. Lo extraordinario es que esta nobleza no es sólo para nosotros, es un linaje, y como tal acompañará a nuestros descendientes.

Cuando entendemos lo que somos en Dios y para Dios, actuamos siempre en relación a ello. Cada niño que nace dentro de algunas de las monarquías que aún sobreviven al mundo moderno, en algún momento comprenderá que pertenece a una familia exclusiva, que si bien probablemente tendrá acceso a todo lo que materialmente desee, deberá conservar un comportamiento y un protocolo, enfrentará la vida con su sangre y apellido, en algún momento comprenderá que pertenece a una familia real.

Cuan fundamental resulta, es este caso entender que somos Linaje de los Benditos de Jehová.

Además, me llama la atención que Dios dice que no daremos a luz para maldición.

Esta frase me motiva a reflexionar, NO dar a luz para Maldición.

Probablemente es seguir con aquello de ser parte del Linaje de los Benditos de Jehová, quizás es tener un hijo y parirlo con la certeza que aquel será Bendito de Jehová. No imagino ver a un Recién Nacido y pensar en él como una maldición. Yo no lo imagino pero si rememoro todas aquellas veces que he escuchado a mujeres y hombres que recién se enteran de un embarazo, relatar el desastre emocional, financiero, laboral y familiar que significa el nuevo hijo.

Todos los que creemos en Dios en algún momento de la vida hemos experimentado ser Bendecidos por Dios. Hay muchas áreas en que podemos ser bendecidos, familiar, económica, emocional, espiritual, etc.

Ahora, todos aquellos que hemos sido Padres, biológicos o no, hemos experimentado la extraordinaria bendición que se vive al recibir la noticia que un hijo se nos ha entregado. Recuerdo que desde el primer mes de matrimonio yo comencé a esperar que la menstruación no llegara, y cada vez que llegaba, sentía una pequeña tristeza, y esta se fue incrementando, a medida que comenzaron a pasar los meses. Primero un mes, luego seis, doce, veinticuatro, treinta, y nada. Las menstruaciones faltaban pero no por embarazo, y visitaba médicos pero más bien porque las cosas no estaban bien conmigo. A mi haber ya pesaban sobre mí los diagnósticos de Resistencia a la insulina, Metrorragias por Hiperplasia Endometrial, 2 Legrados (raspados) Uterinos, No ovulación y una tristeza GIGANTE. Desde la Universidad yo fui llamada a defender la Vida, fui llamada por Dios. Pregone la defensa de la vida, sé que algunas personas pensaron que me casaría y me llenaría de hijos. Pasaba todo lo contrario, a mi alrededor todo el mundo se embarazaba menos yo. Las personas que han pasado por esto lo pueden entender. Sentí muchas veces que Dios estaba molesto conmigo y que no me amaba, llore, llore tanto a Dios para que me diera un hijo.

Era 15 de Diciembre, ya la menstruación no llegaba en más de 60 días, con mi esposo sabíamos lo que venía, una hemorragia de 30 o 40 días y para evitar esto debía tomar fármacos que controlaban la situación. Pero siempre antes debía realizarme una prueba de embarazo. Ya me daba mucho pudor ir al médico, así que me salté ese paso y me conseguí una orden para el examen, la muestra me la tomaron en la mañana y por la tarde fuimos en búsqueda de mi resultado. Esa fue la única vez en que mi Esposo me declaró que no sabría soportar un resultado negativo. Ese día cambió nuestra vida, los resultado para HCG, eran altísimos, yo Estaba Embarazada. Lloramos de alegría, Dios nos había Bendecido. Sentía su Amor por mí al ver que nuestra súplica había sido respondida. Todo el mundo que nos conoce, supo y se alegraban con nosotros, celebrábamos, estábamos felices. Yo me siento parte de este Linaje de Benditos, y mi certeza es que sea la dificultad que sea, por muy imposible que parezca Dios siempre traerá la Bendición. Y esto no sólo es para mí, sino para mis hijos. Eran 9 semanas de embarazo, y un fetito que ya tenía nombre, León, saltaba y saltaba en mi vientre.

Si pudiésemos entender que el sacrificio de Jesús en la Cruz nos reconcilia con Dios a nosotros y a nuestra descendencia.

Al leer en la biblia que Dios llamaba a los israelitas Linaje de los Benditos de Dios, pienso; ¿Habrán entendido los israelitas el pensamiento de Dios respecto de sus hijos? Siguiendo en esta idea recuerdo el pacto de Dios con Abraham, este pacto[4], no sólo fue con Abraham sino con sus hijos, nietos, bisnietos, para ser el Dios de ellos. Que Trascendente.

Nuestro mundo funcionaría absolutamente diferente si el pensamiento respecto de lo que significa tener hijos fuera diferente, si pudiésemos entender cómo Dios se vincula con nuestras generaciones.

La manera como enfrentamos la regulación de Fecundidad tiene que ver con cuál es nuestro conocimiento respecto de la vida antes del nacimiento, con la valoración de la fertilidad y con la vida sexual. No sólo involucra cuanto conozco la biología de ello, sino también cuanto CREO en lo que Dios piensa respecto de ello.

La Biblia es una manifestación del Amor de Dios primero por un pueblo escogido, Israel y luego ese amor se extiende para manifestarse a toda la Humanidad a través de Jesús.

Habitando la tierra tantos miles de millones de seres humanos, es complejo entender que el corazón de Dios se encuentra cerca y atento a cada uno en particular. Miles de personas en el mundo creen que hay seres humanos que no tienen ningún valor. Por ejemplo, para aquellas que son partidarias del aborto, el feto es un parásito o un apéndice que se puede quitar sin mayor dificultad.

Recuerdo un programa de Televisión en Chile llamado Tolerancia Cero [5]en el que se entrevista al Dr. Horacio Croxatto, defensor y promotor de la píldora del día después en Chile. La conversación en el programa es más menos así:

Paulsen (periodista que es parte del panel de entrevistadores): si uno interfiere con el blastocito lo que está haciendo es evitando la probabilidad de desarrollo de un individuo que no puede ser nunca más replicado

H.Croxatto: Claro

Paulsen: Y eso a Usted no le mueve (señala la cabeza)

H.Croxatto: para nada

Paulsen: por qué

H.Croxatto: porque a lo mejor iba a ser un Hitler o iba a ser un Bach. Pero qué importa que un determinado baraje de naipes nunca entre al juego.

Si bien en la entrevista el Dr. Croxatto manifiesta sus argumentos en defensa de que la píldora no es abortiva, no es menor la reflexión que realiza respecto de un embrión no implantado, como una baraja de naipes que nunca entra al juego.

Hasta resulta convincente pensar que el embrión de días es sólo de un grupo de células, sin sistemas, sin pensamiento, sin dolor. Entonces la muerte de un embrión de días resultará absolutamente insignificante.

Siempre he pensado que no todo lo que creemos saber es lo que realmente sucede en el desarrollo embrionario. Y aún más profundo, no podemos determinar que el espíritu de ese embrión además es insignificante.

Hoy realmente millones de personas en el mundo están convencidas de que la vida de un ser humano no tiene ningún valor hasta que este nace. Millones de personas que se declaran creyentes apoyan el aborto y el uso de métodos de regulación de fecundidad que provocan micro abortos. He estado en Iglesias Evangélicas en que he compartido el efecto abortivo del Dispositivo Intrauterino y las píldoras y no lo logran entender, no lo ven.

Podría usted imaginar a una persona que forma parte de una sociedad cuyo organización, historia, formas de vida, de gobernar, están determinadas por su Dios. Los judíos, son este pueblo, rescatado por Dios, llevados a una tierra propia, cuidados y protegidos de Dios, son el único pueblo que hasta la venida de Cristo gozaba del privilegio de ser llamados Pueblo de Dios.

Lamentablemente, parte del pueblo busco otro dios y comenzó a realizar rituales como sacrificar a sus Hijos a un dios llamado Moloc[6].

Sacrificaban a sus hijos, en edades de Recién Nacidos hasta niños de 3 o 4 años.

Qué pasa en la mente de una persona que acepta participar de un ritual en el que debe colocar a su hijo recién nacido, primogénito en un altar para ser ofrecido a un dios llamado moloc. Realmente los judíos olvidaron a tal punto a Jehová Dios para realizar tales atrocidades.

Dice la Biblia respecto de esta idea de sacrificar niños, que era una práctica que Dios nunca mandó, nunca habló de ello, no ha subido a su pensamiento, ni ha estado en su corazón.

Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual fue invocado mi nombre, amancillándola. Y han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón. Jeremías Cap. 7, ver 30, 31[7]

Probablemente cada padre que llevo a este sacrificio a su hijo lo hizo con el convencimiento de que era necesario para sus vidas y las del resto de la familia, pues evidentemente entregaban a un hijo creyendo que este sacrificio daría buenos resultados, luego el dios Moloc les ayudaría. Evidentemente si además no eran los únicos padres en sacrificar a sus hijos y la mayoría lo hacía era menos malo. Además sólo se trataba de un Recién Nacido.

Hoy sucede lo mismo. Muchas personas preguntan dónde dice Dios que no puede usar un método de regulación de fecundidad, muchos esperan que baje un ángel del cielo para revelarles que sus hijos están muriendo. Sin embargo también están aquellos que guiados por el Espíritu Santo decidieron no tomar ninguno de estos métodos pues sienten que no es lo correcto e incorporaron a Dios en su sexualidad y confiaron en su voluntad y criterio para enviarles hijos.

La gran justificación para el uso de algún método de regulación de fecundidad es la económica. Los programas de gobierno defienden estás políticas como herramientas de desarrollo. Las familias no quieren tener más hijos para tener una buena calidad de vida, pues quieren entregarles todas las oportunidades posibles a los hijos que si deciden tener. Entonces resulta hasta convincente, les permite obtener buenos resultados, la mayoría lo hace, y finalmente sólo se trata de un insignificante embrión de unas cuantas células o un feto de unas cuantas semanas.

Deseo invitarles a reflexionar porque un pueblo que tenía Jehová, al Dios Vivo que se manifestaba de un modo tan claro podía llegar a este punto, al punto de sacrificar a sus hijos.

Algún día en cientos de años más alguien tratará de buscar en nuestra historia y se preguntará porque lo hicimos, porque permitimos que se asesinara a nuestros niños, así como nosotros hoy nos preguntaron cómo pudieron los judíos sacrificar a sus hijos.

He entendido que Dios no sólo es mi Dios, Mi Señor, sino que también lo es de mi descendencia, y así como el observó la muerte de los bebes judíos que fueron sacrificados a moloc, hoy observa la muerte de los miles de embriones que pierden la vida en su intento de implantarse. Intento que se ve frustrado por la decisión de cada mujer y hombre que decidió usar un método de regulación de fecundidad abortivo. Créanme, esta no es una idea de Dios, como dice el libro de Jeremías no lo mandó, ni ha subido a su corazón.

Basta ya de ese auto convencimiento de que aunque se esté empleando un método de regulación de fecundidad, si Dios quiere dar un hijo lo dará igual. La realidad es otra, y la realidad es que en pro de nuestro egoísmo materialista, estamos exponiendo a la muerte a nuestros hijos, y no está sucediendo algo diferente, nuestros hijos, ese Linaje Bendito están muriendo.



[1] Matrona, Universidad de Chile. Directora y Escritora Blogg Tiempo de Vida http://tiempodevida.blogspot.com/

[2] La Santa Biblia. Revisión 1960, Sociedades Bíblicas Unidas.

[3] RAE. Linaje: Ascendencia o descendencia de una familia, especialmente noble. http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=linaje, 24/12/2009

[4] Estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tú Dios, y el de tu descendencia después de ti. Génesis 17:7. La Santa Biblia, Revisión 1960, Sociedades Bíblicas Unidas 1993.

[5]Tolerancia Cero, Horacio Croxatto, Píldora del día después, http://www.youtube.com/watch?v=82XakKS9MX4

[6]MOLOC
Divinidad adorada por los amonitas (
1 Reyes 11:7 ). El artículo que precede al término en heb. indica que no se trata de un nombre propio, sino de una expresión que significa aquel que reina.
Recibía también el nombre de Milcom (
1 Reyes 11:5 , 33; Jeremias 49:1 , 3; Sof. 1:5). Esta divinidad presentaba uno de los aspectos de Baal (Jeremias 32:35 ), nombre propio que es asimismo nombre común, sinónimo de señor.
Bajo el nombre de Melcart, rey de la ciudad, Baal recibía en Tiro sacrificios humanos. El culto a Moloc demandaba holocaustos de niños que le eran quemados vivos. Para ello, eran depositados en los brazos del ídolo, que estaban en posición de pendiente. Al son de tambores y cánticos la víctima rodaba hacia una apertura por donde caía a un horno caliente. Las motivaciones de este sacrificio eran varias: desde emergencias nacionales hasta el mero cumplimiento de un voto por un don recibido de parte del dios. La edad de los niños sacrificados oscilaba entre recién nacidos hasta tres e incluso cuatro años; no se trataba siempre del primogénito, como se ha asumido en ocasiones. De hecho, se han hallado urnas en el Tofet de Cartago con dos o tres cadáveres de niños sacrificados, entre los tres/cuatro años de edad y recién nacidos, pertenecientes a una misma familia. Se trataba de una práctica que, como han documentado las excavaciones de Cartago, se llevaba a cabo con regularidad y normalidad. Esta práctica aumentó con la sofisticación de la civilización urbana cananea, en contra de las concepciones evolucionistas del progreso. En Cartago, las prácticas no cesaron totalmente ni aún cuando la autoridad romana, después de la conquista de la ciudad, dio muerte a los criminales sacerdotes de Baal, colgándolos de los árboles de su mismo santuario.
En la ley de Moisés se condenaba a muerte a todo el que fuera culpable de este abominable crimen (
Levitico 18:21 ; 20:1-5). A pesar de ello, Salomón, ya anciano, erigió un altar a Milcom para complacer a sus mujeres amonitas. Durante los siglos posteriores, se sacrificaron niños a Moloc, quemados vivos, en el lugar alto de Tofet, en el valle de Hinom (Salmos 106:38 ; Jeremias 7:31 ; 19:4, 5; Exodo 16:21 ; 23:32, 39; cfr. Isaias 30:33 ). Acaz hizo morir así a sus propios hijos (2 Cronicas 28:3 ); Manasés inmoló, igualmente, al menos, a uno de sus hijos (2 Reyes 21:6 ). Los israelitas del reino del norte practicaron también este rito horrendo (2 Reyes 17:17 ; Exodo 23:37 ). Josías destruyó los altares que Salomón había erigido sobre el monte de la perdición (una de las cumbres del monte de los Olivos) para este falso dios y para otros ídolos. El rey Josías profanó el lugar alto de Tofet (2 Reyes 23:10 , 13). (Véanse DIVINIDADES PAGANAS, QUEMeS, TOFET.)
Se debe hacer notar también que la LXX introduce la forma Moloc en
Amos 5:26 , citado en Los Hechos 7:43 . El texto heb. puede leerse vuestro rey en lugar de Moloc (heb. melek, con las vocales de bemicro;sheth, vergefrac14;enza, para indicar menosprecio hacia la divinidad pagana).
Bibliografía:Free, J. P.: Archaeology and Bible History (Van Kampen Press, Wheaton, 1950);Stager, L. E. y Wolff, S. R.: Child Sacrifice at Carthage, en Biblical Archaeology Review, vol. 10, n.º 1, ene./feb. 1984, PP. 31-51. Diccionario Bíblico,
http://www.fraganciadecristo.com/diccionario/palabra-2022-Moloc.html, 14/02/2010

[7] La Santa Biblia. Revisión 1960, Edición Promesas, Editorial UNILIT, 1994.

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