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Legislando por el dolor, El aborto Terapéutico. Carolina Antimán E





El dolor de la Madre que sufre por un embarazo con feto inviable es un hecho poderoso, pero no lo es en la medida que signifique la razón para terminar con la vida de un ser humano que se encuentra en una situación de enfermedad, más aún si ese ser humano es su hijo.
Cuanto duele un hijo de meses, al que se le diagnostica una enfermedad grave que deja secuelas que le harán depender de sus padres por el resto de su vida, cuanto duele un Esposo con una enfermedad terminal que sufre dolores y una agonía lenta, cuanto duele un accidente que cercena todos los sueños y sólo deja lesiones imborrables e invalidantes. ¿Duele más que llevar por 40 semanas a un hijo con enfermedad grave para despedirlo a los minutos de vida, o a los días o a los meses y a veces años?, ¿Duele menos que estar todo el embarazo en reposo, con  la esperanza de salvar la vida de un hijo o por lo menos ser su sustento hasta donde logre vivir?
Si el propósito del lugar que se ocupa en el Senado o en la Cámara de Diputados fuera evitar el dolor de las personas; eliminando la causa de ese dolor, entonces, también deberíamos elaborar leyes que determinaran la muerte de cualquier ser humano que sea el causante de dolor a otro ser humano.
Cuando consideramos que aquel ser humano en el vientre materno, con una malformación severa, inviable, es una “vida en potencia”, la espera cada día será probablemente eterna. Cuando en esta misma situación a este ser humano lo llamamos Hijo,  le ponemos un nombre, asumimos que cada día que viva probablemente será porque existimos para darle vida, entonces el tiempo será  una cuenta regresiva de ese lapso de nuestra vida que se nos ha permitido estar junto a él.
Hasta hace poco pensaba que en realidad existían causales que realmente eran fuertes en el debate del aborto por graves malformaciones, el aborto eugenésico. La Anencefalia y la Patología de Cantrell deben ser de las patologías más complejas y que de algún modo calzan con este concepto de inviabilidad. Sin embargo, me pregunto ¿cuál sería la experiencia de las madres que culminan el embarazo con una edad gestacional de término?, y para absoluta sorpresa, puedo  ver 2 cosas.
La primera es que existen Padres que independientemente de las circunstancias, comprenden que la Maternidad y Paternidad no se desarrolla a partir del nacimiento, sino que desde el proceso de gestación. Como desde el instante en que se enteran que viene otro hijo, lo asumen como tal, y en los diagnósticos posteriores que resultan principalmente de exámenes ecográficos, reciben las noticias de que  algo malo sucede a SU HIJO. Para ellos no existe la opción del aborto, aunque viven en países en que para estos casos no está penalizado, pues es una cuestión de pertenencia, de Amor.
Lo segundo es que como plantean los proyectos de ley que consideran la inviabilidad fetal, el feto de todos modos morirá, resulta relevante el momento y la forma. La muerte será un hecho cierto, pero, en lapsus diversos, que se encuentran entre las horas, los días, los meses e inclusive la sobrevida de hasta un año y ocho meses como es el caso de la niña brasilera con anencefalia  Marcela de Jesús Ferreira. Los testimonios de estas madres reflejan el amor de cualquier madre POR UN HIJO. Otro caso de una niña con Anencefalia a la que su madre llamo ANOUK, es remecedor.
Abortar en estos casos, y en cualquiera, implica quitar todo el soporte vital a un ser humano que depende de su madre, del aire que respira, de lo que se alimenta. Cada persona ha pasado por una etapa de total dependencia de otro, el embarazo es eso, la vida está establecida de esta forma. A través del aborto quitamos el soporte vital a una persona porque padece una enfermedad grave. Deberían ser estos niños los que necesitan mayor protección.
Existen casos graves de enfermedad en no nacidos, y también existe para algunos la oportunidad de vivir a pesar de los diagnósticos que indican que morirá al nacer, como es el caso de un niño que fue diagnosticado a las 25 semanas de un linfoangioma cervical, pero que tuvo la oportunidad de vivir porque se le quiso entregar esa oportunidad.
Los testimonios que he leído acerca de la experiencia de Padres que cursan un embarazo con un diagnóstico tan adverso como la anencefalia, y deciden no abortar,  viven un proceso doloroso y lleno de ansiedad y preguntas, el factor común en ellos es considerar que este feto con graves malformaciones, es su hijo, tiene un nombre y estará vivo mientras esté en el vientre, luego morirá en sus brazos, vivirá horas, días, pero ese será el tiempo que tienen para acompañarlo, acunarlo, hasta que finalmente fallece. Visten a su hijo, toman fotos de él para luego recordarlo. Realmente desde el punto de vista del feto, ¿abortarlo es lo mejor?

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